William Castillo dedica esta clase a una de las tareas que más tiempo consume fuera del aula: construir una evaluación. La demostración comienza con el contexto mínimo que debe recibir la inteligencia artificial —quién enseña, a qué grupo, durante cuánto tiempo y qué competencia busca observar— y muestra cómo la claridad de esas instrucciones transforma la calidad de la respuesta. A partir de un mismo contenido genera preguntas de selección múltiple, correspondencia, respuesta abierta y situaciones para aplicar conocimientos; después reduce un prompt extenso hasta conservar solo las condiciones indispensables para una clase de lenguaje con cuarenta estudiantes. La comparación entre ChatGPT, Claude y otras herramientas deja una conclusión menos espectacular que útil: ninguna plataforma compensa una solicitud ambigua. La IA puede ahorrar gran parte del trabajo mecánico, pero el docente debe elegir el nivel cognitivo, revisar distractores, comprobar respuestas, equilibrar formatos y decidir si la prueba realmente produce evidencia del aprendizaje que pretende valorar.
William Castillo — docente formador y facilitador de la clase, conocido como Profe Will