Bruno D’Amore recorre el paso de la didáctica entendida como ars docendi —el arte de decidir qué, cómo y cuándo enseñar— hacia un campo de investigación sobre el aprendizaje. Esa evolución tiene consecuencias para la formación docente. Estudiar primero una disciplina y añadir después un breve curso de pedagogía deja al profesor la difícil tarea de integrar por su cuenta conocimiento especializado, competencia pedagógica y saber didáctico. A partir de la teoría de situaciones, D’Amore distingue experiencias diseñadas explícitamente para aprender de aquellas situaciones no didácticas que irrumpen en la vida cotidiana del aula y también producen conocimiento. La profesión exige reconocer ambas y tomar decisiones fundamentadas, no aplicar recetas. La sesión concluye abriendo la discusión sobre las tecnologías: su impacto depende de la situación didáctica que el profesor construya, no de la herramienta considerada aisladamente.
Bruno D’Amore — conferencista y profesor de Didáctica de la Matemática.