Julián de Zubiría advierte que firmar el final de una guerra no equivale a construir la paz. La violencia colombiana también vive en hábitos cotidianos: expresiones como «no dar papaya» o «papaya puesta, papaya partida» normalizan una cultura donde aprovecharse del otro parece razonable. La escuela, sostiene, no resolverá cada crisis creando una cátedra nueva; embarazo adolescente, movilidad, ciudadanía o paz terminan fragmentados en asignaturas sin transformar la formación. El cambio exige directivos que cohesionen a la comunidad y docentes que enseñen a comprenderse, comprender al otro y tolerar la diferencia. Propone comités, mensajes y actos concretos de reconciliación, pero insiste en que ninguna actividad aislada basta: la paz se aprende cuando toda la institución modifica sus lenguajes, relaciones y formas de tramitar los desacuerdos.
Julián de Zubiría Samper — conferencista; pedagogo y director del Instituto Alberto Merani.