José Guillermo Martínez sostiene que el clima escolar no puede delegarse al orientador mientras cada profesor se ocupa únicamente de su asignatura. Niñas y niños acuden a la escuela para aprender matemáticas o lenguaje, pero también para convertirse en personas y ciudadanos. El docente no debe actuar como terapeuta; sí necesita reconocer señales de abuso, acoso o maltrato y activar los protocolos y apoyos profesionales adecuados. Martínez insiste en que la medida de un ambiente seguro no es la intención adulta, sino la experiencia del estudiante: un apodo que al profesor le parece afectuoso puede resultar humillante para quien lo recibe. También aborda el deber de cuidado y la necesidad de enseñar límites entre lo público y lo privado según la edad. Un buen director de curso combina observación, disciplina positiva, procedimientos claros y escucha sistemática de sus estudiantes.
José Guillermo Martínez Rojas — conferencista; docente, investigador y exdirectivo especializado en convivencia y clima escolar.