Francisco Cajiao propone que el cierre del año escolar sea una lectura de lo que ocurrió con cada grupo, no una ceremonia para consolidar notas. Recuerda que la escuela enseña mucho más que contenidos: allí se aprende a relacionarse, resolver conflictos, participar y descubrir capacidades que a veces permanecen ocultas hasta que un maestro las reconoce. Por eso distingue medir de valorar. Una cifra informa sobre un desempeño puntual; un juicio pedagógico exige reunir las miradas de varios docentes, escuchar a los estudiantes y observar cambios humanos que no caben en un promedio. Los comités de promoción deberían preguntarse qué oportunidades ofreció la institución y qué apoyos necesita cada estudiante, además de decidir quién aprueba. Cajiao cierra con un desafío para los educadores experimentados: desaprender prácticas conocidas y formar jóvenes para profesiones y problemas que todavía no existen.
Francisco Cajiao — conferencista; maestro, escritor y exrector con trayectoria en educación y evaluación.