La sesión cuestiona que aprender en casa signifique permanecer conectado todo el día. Muchos estudiantes carecen de computador, dispositivos o acceso estable, y aun quienes disponen de ellos necesitan experiencias fuera de la pantalla. La conferencista recupera el cuaderno de dibujo como estrategia para observar, expresarse y volver a producir con las manos. Lectura, conversación familiar y actividades domésticas amplían las formas de aprender sin depender de un aula virtual. El desafío pedagógico consiste en combinar recursos conectados y desconectados sin convertir estos últimos en tareas de segunda categoría. La pregunta más difícil es el seguimiento: la retroalimentación debe planearse mediante llamadas, mensajes, entregas flexibles o mediaciones familiares, de modo que la falta de conexión no se convierta en ausencia educativa.
Participante no identificado en los subtítulos