Gladis Milena Vargas relata cómo redujo la presión de directivos y familias al hacer más transparentes sus decisiones de evaluación. Explica que trasladar el énfasis hacia las actividades auténticas de aula generó inicialmente preguntas y desacuerdos, pero comunicar resultados, evidencias y criterios desde el comienzo disminuyó las quejas. Sugiere explicar el proceso a estudiantes para que puedan compartirlo en casa, usar evidencias reales en reuniones y circulares y revisar con colegas las pautas del sistema institucional de evaluación. La salida no consiste en confrontar a las familias o a la dirección, sino en sostener una conversación informada, coherente y documentada sobre qué se evalúa, cómo y para qué.
Gladis Milena Vargas – docente, especialista en evaluación y expositora