La dirección de grupo suele quedar reducida a tomar asistencia, repartir circulares o intervenir cuando hay conflictos. José Guillermo Martínez propone otra lectura: es el lugar desde el cual un adulto acompaña la trayectoria escolar de un conjunto de estudiantes y evita que cada dificultad quede fragmentada entre asignaturas y oficinas. Acompañar significa saber quién es cada estudiante, qué acontecimientos inciden en su vida y cómo se relaciona con sus pares, sin convertir ese conocimiento en vigilancia ni invadir la intimidad. La conferencia recuerda que los jóvenes no van al colegio solamente a recibir información —que hoy encuentran en múltiples fuentes—, sino a aprender a convivir con otros, mayores y menores, y a construir una pertenencia. Desde esa premisa se ordenan las tareas del director de grupo: leer el clima del curso, sostener normas con autoridad pedagógica, coordinar a los docentes, comunicarse con las familias y crear momentos individuales y colectivos de seguimiento.
Alfredo Ayarza — moderador de Editorial Magisterio; José Guillermo Martínez — doctor en educación, profesor y formador de educadores