Juanita Cajiao parte de una necesidad básica de los niños entre cero y tres años: moverse para conocer el mundo. El confinamiento reduce la posibilidad de salir, pero no debería transformar el cuidado en una sucesión de actividades dirigidas. Objetos domésticos seguros —botellas herméticas con materiales que suenan, agua para observar qué flota o masa de sal preparada en familia— permiten explorar, repetir y descubrir durante largos periodos. Más que acumular juguetes, importa ofrecer experiencias sensoriales adecuadas a la edad. Cajiao también recomienda construir una rutina nueva, distinta de la vida anterior a la cuarentena, pero suficientemente ordenada para dar seguridad. El acompañamiento adulto consiste en preparar el entorno, observar y respetar los ritmos del juego infantil.
Juanita Cajiao — conferencista y psicóloga dedicada al desarrollo de la primera infancia.