Pablo Romero Ibáñez vincula la disciplina con la calidad de la planeación, el conocimiento del grupo y el clima social, en vez de reducirla al castigo. Propone comenzar con un diagnóstico de los estudiantes y un autodiagnóstico docente, preparar clases participativas y hacer visible la utilidad de cada aprendizaje. También analiza cómo los gritos, apodos, humillaciones y actividades monótonas favorecen la indisciplina, mientras que la amabilidad, la claridad, la participación y la metaevaluación permiten ajustar las prácticas y construir una convivencia más estable.
Pablo Romero Ibáñez — conferencista y formador en disciplina, atención y didáctica. Integrante del equipo Magisterio no identificada — moderadora de preguntas e información complementaria.