Magisterio Books

No. 13. Cómo educar en derechos humanos



El tema de los derechos humanos no es de hoy ni de ayer. Es de siempre. Sí, en todas las épocas y según los diferentes contextos históricos se han lesionado los derechos del ser humano. Con el correr de los tiempos, y con la conciencia que cada vez se ha ido tomando de la igualdad y la dignidad de la persona, con esa inspiración intuitiva de que nacimos para ser libres, cada día reconocemos más la importancia de esos derechos, de los de la mujer, de los niños, de las minorías, pues sólo en la medida que se conozcan los derechos y se los respete, cada ser humano podrá hacer uso de su libertad. Luchar por los derechos humanos no es otra cosa que luchar para lograr los cambios sustanciales que se necesitan para lograr instituciones, sociedades y comunidades más humanas donde la persona encuentre el ambiente propicio para su pleno desarrollo y, en últimas, pueda ser una mujer, un hombre, un niño, un pueblo felices. Pero qué distantes estamos de lograr esa realidad y por eso será la utopía permanente por la que hay que luchar día tras día y más si se tiene por misión y por vocación la calidad de maestro. No podemos cejar en el propósito de educar en los derechos humanos, de darlos a conocer y estar presentes en forma proactiva en toda instancia donde se trate de defenderlos y de reivindicarlos por parte de la persona, los grupos minoritarios, la comunidad, en fin, por parte de la sociedad. Los derechos humanos en algún momento, pueden quedar reducidos a descomprometidas declaraciones de principios generales. Para el maestro comprometido, esto no puede suceder. La escuela está llamada a denunciar y a preparar a sus estudiantes para que luchen por un mundo mejor, donde cada uno de los derechos humanos sea respetado y acatado. A las declaraciones generales y de principios, tendrán que seguir las denuncias concretas de las transgresiones de esos derechos en una determinada situación, y más si las víctimas no se pueden defender por sí mismas. Por lo demás, no podemos asumir los derechos humanos como estáticos. Muchos de los derechos, promulgados en aquella primera declaración que se dio durante la Revolución Francesa, han evolucionado y con el devenir de la historia han aparecido otros y no puede ser de otra manera, pues ellos tienen su fundamento en el proceso humano, el que es histórico y situado. Hay que concebir los derechos humanos con un sentido dinámico y progresivo. Es ese devenir histórico el que hace que la escuela hoy se ocupe más que nunca de los derechos del hombre, de la mujer. Ayer su trasgresión pasaba inadvertida para la escuela, hoy es necesario educar en los derechos, darlos a conocer, enseñar qué son, denunciar su violación y enseñar cómo hacer la reivindicación de los mismos. Esto sin caer en situaciones extremistas que crean conflicto y destruyen más que construir. Educar en las competencias ciudadanas es un buen camino para hacer conciencia a los estudiantes de la dignidad de la persona y por lo mismo de sus derechos. La Revista Internacional Magisterio, que está atenta a los procesos que vive la sociedad, a las necesidades de los educadores de América Latina y conocedora del momento histórico que vive nuestro continente, ha querido dedicar este número de la Revista a los derechos humanos para que la comunidad educativa tenga elementos de reflexión sobre un tema de tanta vigencia. Por supuesto que éste es un instrumento de formación continuada, que brinda constantemente elementos renovadores de la educación y presenta temas para mejorar la labor del docente en el aula, y al ocuparse de los derechos humanos, quiere brindar a sus lectores formas prácticas de cómo formar en los mismos, cómo darles vigencia y cómo hacer tomar conciencia de ellos desde el aula, para que desde la familia y desde la escuela formemos la conciencia, que cada uno sepa respetar los derechos del otro, así poco a poco logremos una sociedad más feliz, plena y realizada. Con los argumentos que presenta este número de la Revista Internacional Magisterio, se quiere poner sobre el tapete la discusión de los derechos humanos en la escuela, pues ésta no debe ser ajena a la problemática que vive la sociedad y más cuando, en más de una ocasión, la violación se inicia en la familia, en la escuela. Siempre habrá que tener muy presente que no podemos entender que estos derechos, desde un punto de vista individualista y egocéntrico, tienen como pilar fundamental el respeto de los derechos de los otros y hace responsable a cada uno del deber de hacer fructificar ese mismo derecho que nos es dado en los demás. La discusión, el estudio, apenas sí se abre con los artículos aquí plasmados, todos ellos con la calidad de pensamiento que tienen todos los articulistas de la Revista Internacional Magisterio, y no cabe duda de que es una magnifica contribución para la discusión que queda abierta. Por eso sería de gran ayuda para el Comité Editorial, que llegaran las opiniones sobre el presente número a la mesa de redacción, y es la invitación que hacemos a nuestros lectores.