Magisterio Books

No. 28. Desplazamiento forzado y educación



El desplazamiento forzado, como una de las consecuencias del conflicto armado, tiene nombres propios, caras propias, historias con nombre y apellido de niños, niñas y jóvenes a quienes el cambio abrupto no sólo les ha afectado su desarrollo emocional, social y cognitivo, sino que los ha llevado a un encuentro forzado con espacios y relaciones ajenas, en los que su desarraigo obligado los convierte no sólo en objetos de asistencialismo, sino en objetos de sospecha, exclusión y discriminación tanto en los lugares donde se ubican con sus familias, como en la escuela, cuando logran ingresar y permanecer en ella. Estos niños, niñas y jóvenes, siendo portadores de saberes, de cultura, de historia y de tramas sociales, se convierten así en el objeto de compasión que encubre la insolidaridad. De esta manera las personas en situación de desplazamiento llegan a los nuevos contextos despojadas y cargadas con todos los estigmas sociales de su nueva condición: abrumadas con sus duelos y sus historias, con la pérdida de los mecanismos intergeneracionales de transmisión cultural, desprovistas del ejercicio de sus saberes tradicionales, con procesos de desconfiguración de la identidad y del género y ajenas a los saberes del nuevo contexto, que suele presentarse como extraño y hostil. Es en este contexto que se presenta como una necesidad la reconstrucción de condiciones de dignidad humana, a través de garantías, de ejercicio de ciudadanía y de construcción de sujetos políticos y actores sociales capaces de agenciar dinámicas de exigibilidad de sus derechos. Frente a los retos que esta situación le plantea a la escuela, los consensos que están siendo construidos poco a poco con las voces de maestros y maestras, organizaciones de desplazados, instituciones académicas, Organizaciones No Gubernamentales y algunas Secretarías de Educación, entienden que solamente una política educativa construida participativamente y desde un enfoque de Derechos, es el instrumento para abrir la Escuela y otros escenarios educativos a la Diferencia y al encuentro intercultural, como comunidad de acogida para niños, niñas y jóvenes en situación de Desplazamiento Forzado y para sus familias. No es desde una perspectiva integradora, donde la homogenización los obligue a ocultar su identidad, que esto se logrará, sino por el contrario, es desde una perspectiva de inclusión que convierta en situación pedagógica la diferencia. Si bien los maestros, maestras, instituciones educativas y administraciones municipales tienen limitaciones de diferente orden para asumir los retos pedagógicos, administrativos y financieros, en muchos casos, estos mismos y algunas comunidades organizadas desarrollan iniciativas propias que dan respuesta, desde sus posibilidades, a los múltiples desafíos que se imponen en las regiones de acogida de la población en situación de desplazamiento (PSD), buscando, ante todo, una educación incluyente en medio de condiciones adversas y, a veces, hasta riesgosas. Además, en cada región esta problemática presenta características propias en cuanto a sus dinámicas, cultura institucional y procesos de participación relacionados con el tema, siendo muy difícil el ejercicio del Derecho a la Educación. Por el contrario, la otra perspectiva es la que asume un enfoque de derechos y entiende al niño, a la niña y al joven en situación de desplazamiento, como sujetos diversos con autonomía, con historia propia, partícipes de una red de relaciones, con capacidad de decisión, y con una cultura, los cuales han sido despojados de todas las condiciones para el ejercicio de sus derechos a causa del conflicto armado. Los maestros, en tanto sujetos actores igualmente del proceso educativo, no son simples medios instrumentales de políticas curriculares y de cobertura. Ellos, incluso también muchas veces están afectados por el conflicto. Por esta razón, dentro de un cambio necesario para acoger a los niños que viven el desplazamiento, un factor de importancia radical es el devolver a los maestros su protagonismo para que no sean simples ejecutores, sino actores con poder sobre su propia práctica, es una condición fundamental, en la que ellos también son sujetos de derechos con reconocimiento como personajes públicos de la comunidad donde trabajan. Una sensibilización y formación para la inclusión al sistema escolar de los niños, niñas y adolescentes en situación de desplazamiento enriquece las prácticas pedagógicas de los maestros, no sólo frente a la circunstancia coyuntural, sino en su actividad profesional con continuidad a futuro. Puede decirse que es la existencia de organizaciones y movimientos con capacidad propositiva y de movilización, la puede articular acciones de incidencia para que las políticas educativas respondan de manera pertinente y relevante a las características y necesidades de la PSD dentro de una perspectiva de reparación y justicia. Por esta causa, la actuación de sujetos políticos colectivos, integrados por organizaciones y movimientos conformados por las voces de toda la sociedad es capaz de posicionar en la agenda pública, tanto a nivel local como regional y nacional, tres aspectos: • La necesidad de soluciones efectivas a la problemática de acceso y permanencia respecto de un sistema educativo de calidad, que responda de manera pertinente y relevante a las condiciones de las poblaciones en situación de desplazamiento forzado, en especial de los niños, las niñas y los jóvenes, en tanto sujetos de derechos con prioridad. • El desarrollo de propuestas e iniciativas de soluciones concretas y viables en lo pedagógico, desde una escuela incluyente capaz de constituirse con base en la reparación y la construcción de condiciones de ciudadanía a través de una política educativa efectiva, concebida desde la perspectiva de ser un medio eficaz para hacer frente a esta problemática. • La infancia es asunto de política pública y por lo tanto es un asunto estratégico de interés público, sólo bajo esta premisa (no sustentada en situaciones irregulares y con perspectivas carenciales, remediales y asistencialistas, sino en una mirada garante de los derechos de la infancia) es que es posible desde la sociedad civil generar visiones alternativas de política pública de acuerdo con la asunción del Desarrollo Infantil como derecho, dentro de éste el derecho a la educación y sus implicaciones en políticas públicas. El propósito de la Revista Internacional Magisterio, lejos de pretender agotar o abarcar completamente el tema, es proporcionar herramientas pedagógicas, éticas y políticas de reflexión acerca de la Educación y el Desplazamiento Forzado. También busca brindar a los lectores una entrada al contexto de la problemática y de sus políticas desde varias miradas y enfoques ubicados en aspectos psicosociales; en experiencias significativas de maestros y maestras de diferentes lugares, en el trabajo que muchos de ellos y ellas dispersos por nuestra geografía vienen desarrollando, ya sea con el apoyo de ACNUR, de las Secretarías de Educación, de las Organizaciones No Gubernamentales nacionales e internacionales, o de la ayuda directa del Ministerio de Educación Nacional en las políticas educativas de los escenarios municipales; en la perspectiva de inclusión necesaria en las prácticas pedagógicas e institucionales; y por último, en la investigación, que aunque existen esfuerzos, todavía es escasa. Nos hemos propuesto esta publicación, con el fin de contribuir a una educación capaz de hacer de la confianza y la esperanza un acto pedagógico y político.

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