Magisterio Books

No. 29: Por un planeta vivo



Hoy en día, en todos los niveles sociales y, con énfasis en el educativo, se está promoviendo la sostenibilidad del planeta desde la perspectiva de la protección y uso adecuado del medio ambiente y de sus recursos renovables y no renovables.

Son muchas las estrategias que se vienen adelantando para evitar la desaparición por extinción, de más de doce mil especies de plantas y animales, unas que han desaparecido por los procesos de acomodación de la tierra, pero otras, la gran mayoría, por el afán desmedido del hombre de hacer uso urgente de los recursos sin detenerse a evaluar su impacto y sin prever su recuperación inmediata.

Los países latinoamericanos están considerados como los más ricos del planeta en biodiversidad botánica y zoológica y ocupan los primeros lugares en el mundo en diversidad de peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, tienen la mayor variedad de orquídeas y el mayor número de diversidad de ecosistemas, de páramos y de bosques húmedos tropicales.

Los países latinoamericanos tienen la mayor diversidad de primates del mundo y de especies de plantas superiores, como también la mayor variedad de artrópodos. Nuestras selvas son el pulmón futuro de la humanidad. ¿Cómo preservarnos ecológicamente?

Nuestros países vienen reglamentando estrategias y mecanismos de orden continental, nacional, regional y local, para la preservación de los recursos naturales proponiendo nuevos contextos jurídicos, desde nuestras constituciones políticas y, haciendo uso de leyes, decretos y resoluciones. Los Proyectos Ambientales Escolares, Los Planes Institucionales de Gestión Ambiental, los Proyectos de Manejo Integral de Recursos Sólidos son algunos ejemplos de estas políticas ambientalistas en muchos de nuestros países latinoamericanos.

Estos esfuerzos que hacen las instituciones educativas y algunas entidades ambientalistas, capacitando a las futuras generaciones no aseguran nada, por cuanto las generaciones adultas son las que han venido deteriorando las condiciones de vida natural y han contaminado, en muy altos porcentajes, el aire, el agua y el suelo y han ido disminuyendo los recursos de flora y fauna, dentro de un pésimo manejo de los residuos sólidos (las basuras). Contaminan con sofisticados instrumentos electrónicos y de combustión, o depredando como medio de subsistencia, o para satisfacer las necesidades de consumidores irresponsables. Todos, de una o otra forma, por acción o por omisión, somos culpables del desastre ecológico que vivimos y también del nefasto futuro que nos espera, en el único (sin comprobar aún) planeta del sistema solar que tiene vida.

¿Qué podemos hacer como personas, como educadores, como instituciones educativas para estructurar programas y proyectos que ofrezcan estrategias y nuevas alternativas para asegurar la vida de las especies vegetales, animales y del hombre en el planeta?

¿Cómo hacemos para preservar los recursos naturales no renovables y renovar aquellos que pueden renovarse para mantener vivo a nuestro planeta?

¿Una política mundial (que no se cumple) resuelve el problema?; ¿lo resuelven las leyes, decretos y resoluciones ambientalistas de nuestros países?; ¿es ese el único camino?; ¿no tenemos nada que decir o hacer en beneficio del mejoramiento de la vida en nuestro planeta?

La Revista Internacional Magisterio No 29 “Por un planeta vivo”, tiene como propósitos: a) describir, delimitar, definir, formular y plantear algunos de los problemas ambiental más relevantes en el mundo y, en especial, en América Latina y, b) proponer algunos métodos, técnicas, procesos, proyectos, programas, instrumentos y estrategias viables para resolverlos.

Los expertos invitados, desde la educación ambiental y el desarrollo sostenible, tienen entonces la palabra. Nos compete a los demás sumergirnos en sus líneas, interpretar cuanto ocurre y decantar las mejores formas de operar ecológica y ambientalmente, en todo tiempo y lugar. Es necesario entrar a formar parte de la solución y dejar de ser parte del problema.