Magisterio Books

No. 73 Violencia escolar



Todo niño, niña y adolescente tiene derecho a estudiar en un ambiente escolar seguro, sin temor, y donde reciban educación de calidad. La realidad no es así. Los estudios realizados por la Fundación Amigos Unidos y su Campaña “Stop Bullying Colombia” muestran con preocupación conductas violentas entre niños escolarizados de cinco hasta adolescentes de dieciocho años de edad. La educación enfocada en el respeto y la igualdad es una estrategia que involucra a estudiantes, padres y madres de familia para generar nuevos acuerdos de convivencia, basados en el respeto e igualdad como fuente de transformación. Estos enfoques promueven el reconocimiento de nuestras propias limitaciones y virtudes, así como la aceptación de las diferencias de todas las personas que integran una comunidad educativa.   El carácter agresivo y violento de la interacción que se da entre los estudiantes al interior de las instituciones educativas se debe constituir en un tema prioritario para la investigación y la política pública. Esto es debido a las consecuencias en el desarrollo, desempeño y resultados académicos de los niños, niñas y adolescentes en formación. Estas prácticas que empiezan a constituirse en hechos cotidianos, conocidos y, en cierto modo, avalados por adultos y los propios estudiantes, por ende, entran en total contradicción con aquello que se espera sea una escuela: un espacio de formación ética, moral, emocional y cognitiva de ciudadanos. De igual modo, comprometen seriamente la posibilidad de que la escuela se erija en un lugar para el intercambio del conocimiento, en un ambiente de sana convivencia y sociabilidad democrática y justa. El poder aprender sin miedo, en un clima confi able y seguro, se constituye en una de las condiciones fundamentales para que cada estudiante fortalezca habilidades de todo tipo y se apropie de aquellos aprendizajes que le asegurarán el pleno desarrollo y la participación social; de todas las dimensiones que se ven afectadas.   Las investigaciones nos muestran cómo es importante que los docentes, orientadores y personal participante en la formación de los escolares, incluyendo edades tempranas, se capaciten en la atención de casos de violencia escolar: bullying y cyberbullying. Niños, niñas y adolescentes necesitan atención inmediata cuando se identifi quen como víctimas y agresores, incluso observadores, de esto depende la modifi cación de comportamientos que les permitirá asumir su vida como ciudadanos de bien y profesionales honestos que aportan a la sociedad. Por esta razón, las escuelas deben tener claro que si bien hay una gran responsabilidad en la formación moral y ética, por parte de los padres de familia, deben asumir su parte y moldear el carácter con una formación basada en el respeto a las diferencias, como base fundamental en toda comunidad, para una sana convivencia entre quienes lo integran. La creación de un Laboratorio de Paz y Convivencia Escolar con la participación activa de todos quienes conforman la comunidad educativa de una institución, e incluso localidad, bajo la guía de expertos en el tema de Procesos de Diálogos y Solución de Confl ictos (Violencia Escolar: bullying) permitirá diseñar estrategias de prevención e intervención, dando como resultado ambientes sanos de convivencia escolar, que a su vez crearán entornos escolares seguros en armonía con las comunidad que reside a su alrededor. La creación y/o fortalecimiento de las “Escuelas de Padres” hace parte importante para la detección temprana de casos de abusos y maltrato de niños y adolescentes, como también de la detección de jóvenes víctimas y agresores.   Dependerá, en determinados casos, del manejo del tiempo libre, la supervisión adecuada de las redes sociales, el análisis de la información que les llega a través de los medios masivos de comunicación y el fomento de diálogo entre padres e hijos, lo cual llevará los docentes a continuar con un desarrollo efi caz en la prevención de todo tipo de violencias al interior de las escuelas. Las responsabilidades de las instituciones y autoridades educativas consistirán en “creerle” a sus estudiantes cuando denuncien casos de maltrato por parte de un compañero e incluso, de un docente. Deberán estar atentos para dar una pronta atención a la víctima y su agresor y evitar tener mayores consecuencias en un futuro. Entre unas de las razones por las cuales una víctima estudiante no denuncia es por la falta de credibilidad que se le da. En algunas ocasiones, las instituciones ignoran el caso para evitar crear una mala reputación a la institución, y por este motivo, existe una demora entre la recepción de la denuncia y obtener resultados positivos.   El pasar de ser víctima a victimario por conveniencia e ignorancia de los responsables de la atención, cuando el docente sea el agresor, es el primer error que debe eliminarse. Este número de la revista contará con la participación de expertos internacionales en la investigación, diseño, prevención e intervención en casos de Violencia Escolar: bullying. Muchos de sus autores son asesores en diseño de la política pública sobre el tema en cada uno de sus países. Tendrán la palabra autores de libros y activistas en defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en el ámbito escolar. Así podemos tener a la mano una herramienta más que permitirá crear ambientes sanos para el desarrollo intelectual y comportamental de niños y jóvenes futuros ciudadanos.