Magisterio Books

No.9. Educacion para una cultura ciudadana



Una vez más y pese al indiscutible avance de las nuevas tecnologías en información y comunicación, las sociedades vuelven a fincar sus esperanzas de construcción de un mundo más solidario y humano en la institución escolar y en los educadores.   Episodios y situaciones actuales como la grave violación de los derechos humanos por parte de las fuerzas de ocupación a ciudadanos iraquíes; la crueldad de los conflictos armados en el Medio Oriente, el Este de Europa y Colombia; la marginalidad que viven y sufren las personas de raza negra y los indígenas en el mundo; la violencia que se registra dentro de las familias; los renovados brotes de xenofobia en Europa y Estados Unidos, etc., son razones más que suficientes para poner en marcha toda una estrategia encaminada a promover los valores ciudadanos entre la población.   Es urgente emprender acciones que lleven a las comunidades a conocer y ejercitar sus derechos y sus obligaciones, a desarrollar actitudes, principios y normas de convivencia desde una perspectiva crítica que implique transformación de las reglas actuales de relación que sean nocivas, y no la adaptación a las mismas.   Cabe destacar los esfuerzos de algunos países latinoamericanos como Colombia, México, Ecuador y Chile, en el sentido de proponer patrones de calidad en competencias ciudadanas para los estudiantes de educación básica y media.  También son destacables las iniciativas de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras, liderada por la ciudad de Barcelona, en la que Bogotá y Quito se han propuesto jugar un papel importante al declararse como "grandes escuelas".  Es de esperarse que al asumir esplícitamente su función educadora, estas cudades lideren procesos de desarrollo humano y atiendan graves problemas como el de la población infantil explotada en actividades callejeras, la educación de los despalazados, la integración real de las comunidades negras e indígenas, etc. No podemos dejar de mencionar el reciente Foro Mundial de Educación, en Sao Paulo, donde emergieron grandes línes de preocupación en torno a la cultura ciudadana: la educación como derecho social y humano, la identidad cultural, las desigualdades sociales, la sostenibilidad del ambiente, entre otros.   Pero es a los educadores y educadoras a quienes se nos ha confiado la responsabilidad de formas ciudadanos, debido al contacto directo que tenemos con una gran audiencia conformada en primera instancia por los estudiantes y más indirectamente por la población adulta responsable de estos.  Es un reto que seguramente aceptamos con amor por nuestros semejantes, y no por el mero hecho de ser funcionarios de servicio público o privado.