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No. 61 El juego



Esta edición de la revista Magisterio, que afortunadamente se da en el marco de la celebración del día de la niñez en Colombia, le hace un homenaje al verbo que son mil verbos a la vez. Este verbo es jugar, pues jugar es leer, volar, imaginar, cantar, pintar, entender, aprender… Con certeza podemos decirles que los seres humanos que juegan están en capacidad de asumir retos, de nir límites y normas que favorecen la convivencia, tolerancia, participación y respeto por el otro. Estos factores permiten estrechar vínculos no solo con la familia sino, también, con la comunidad, facilitando la integración social. El juego es un derecho y como tal es un verdadero espacio de bienestar para las familias y la sociedad. Su importancia se ha evidenciado a través de los siglos y hoy se consolida como pilar fundamental de la sociedad tras visibilizar los múltiples aportes que realiza al progreso de las naciones a través de procesos de aprendizaje. Uno de esos campos de la vida en los que la lúdica forma parte fundamental del desarrollo y el progreso es el juego como lenguaje de pedagogía. El juego, desde el ámbito académico, es una invitación a permitirnos comunicar e interactuar de una manera en la que las jerarquías desaparecen y la comunicación se torna más directa y uida. Los docentes que juegan con sus estudiantes en la escuela utilizan el juego de forma libre, donde la intención en un comienzo no es enseñar, sino jugar. Cuando se juega se da origen a múltiples situaciones, y si los maestros trazan propósitos pedagógicos claros, se puede sacar provecho de la situación y lograr que los alumnos, libremente, construyan nuevos aprendizajes. Los docentes que logran vincular el juego en sus programas académicos se encontrarán con niños que se divierten, viajan, se transportan y regresan cargados con aprendizajes simultáneos de contenidos interdisciplinarios: ciencias, matemáticas, español, música, historia, habilidades sociales, entre otros. El juego, como parte de la educación, es vital y necesario en el desarrollo de todos los seres humanos ya que proporciona alegría, goce y placer permitiéndoles ser, crear, viajar, soñar, comunicar y aprehender. Por estos aportes de la lúdica, es indispensable que la escuela no tenga miedo a jugar, que no considere el juego como pérdida de tiempo sino, por el contrario, que vea en el juego, la literatura, las artes y el pensar, un medio fundamental en el desarrollo integral o pluridimensional del ser humano. Adicional a la importancia del juego en la pedagogía, este es fundamental para el desarrollo del pensamiento creativo. A través del uso de múltiples representaciones visuales como imágenes descriptivas, la práctica de técnicas dinámicas de grupo y el juego ligado a la literatura visual, simbólica, social, emocional y espacial, se hace posible que la creatividad sea una efectiva realidad en el ámbito escolar. Para generar un verdadero aprendizaje signi cativo, este debe estar liberado de estereotipos, prejuicios y bloqueadores de la creatividad. Por eso, para asumir el juego como una dinámica pedagógica y didáctica, es fundamental aprender a administrar algunas herramientas básicas para el despliegue de la creatividad. Una vez dadas las condiciones de creatividad, esta nos permitirá soñar y generar ideas innovadoras que nos permitirán analizar diversos aspectos de la realidad para encontrar múltiples soluciones a diversas situaciones. Una sociedad analítica, creativa, innovadora, permite a las naciones dar un paso hacia el progreso. La protección al medio ambiente y le preservación de los recursos naturales también hacen parte del progreso de las naciones. El juego como experiencia fundamental para el ser humano, logra conectar a los niños con el ambiente de manera más sensible y natural, lo que permite que esa conciencia ambiental se refuerce e inspire en ellos nuevas maneras de ser y de relacionarse en los espacios de la vida cotidiana: la casa, la escuela, el barrio, el jardín, el municipio. Los niños, al estar relacionados con el medio ambiente, se apropian de él y pueden ser más creativos inventándose nuevas formas para estar en el mundo y transformarlo. Históricamente, el juego ha estado presente en la sociedad desde tiempos remotos y ha realizado, de la mano con la pedagogía, grandes aportes al mundo actual. Para los griegos y los romanos los espacios de juego eran lugares de concentración y preparación para la guerra, en las sociedades antiguas el juego y el deporte eran vistos como actividades de bienestar físico y psicológico. Estas actividades lúdicas, desde sus diferentes frentes lúdicos y pedagógicos, permitieron a grandes lósofos de la historia desarrollar teorías complejas, tratados y generar aportes a la sociedad que hoy son las bases del pensamiento actual. De esta manera, el juego, a través de la historia ha marcado el futuro de la sociedad y de las naciones dados sus bene cios en la parte física, psicológica y psicomotriz del individuo. Se ha comprobado que lo lúdico se debe incentivar y practicar permanentemente en aras de un futuro mejor para los niños, las familias y las naciones. Por lo tanto, queda claro que el juego, ligado a la pedagogía, es un pilar fundamental para el bene cio de la humanidad. Sea esta la oportunidad para invitar a nuestros lectores a conjugar vivencialmente el verbo jugar como tarea que se debe iniciar desde la gestación de los niños y mantenerlo así, no solo durante el mes y las fechas dedicadas a los niños, sino durante todos y cada uno de los días de la vida.